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Ramiro Marcos Rueda


Miembro Free, Barcelona

ALMAGRO

Toponimia

Según la tradición, el origen de la ciudad fue un castillo árabe, denominado Almagrib, levantado en una de las derivaciones del camino de Toledo-Córdoba y que podría haber estado ubicado en los actuales Palacios Maestrales.

Este nombre hace alusión a la característica arcilla rojiza de la zona, de color almagro. El almagre está presente en el colorido de la Plaza Mayor y otros edificios del municipio.
[editar] Geografía

Latitud: 38º 52' 59" N
Longitud: 003º 43' 00" O

Su entorno natural se halla encajado entre pequeñas sierras paleozoicas con algunos recursos de agua de escaso flujo: arroyos Pellejero y de Cuetos. Es del mayor interés la presencia de una zona volcánica (Cerro de la Yezosa), sobre los macizos de cuarcitas existentes, lo que singulariza la zona, junto a la de Olot y a la de Cabo de Gata, como los únicos territorios de origen volcánico de alguna importancia dentro de la Península Ibérica.

No se conoce con seguridad la fecha del primer asentamiento humano en Almagro. Es muy posible que existiera uno en la Edad del Bronce por los indicios hallados alrededor de las Casas Maestrales y en parajes exteriores al centro urbano. Durante la época romana parece que fue habitada, según consta por el testimonio de Galiano y Ortega, que creyó ver un acueducto durante las obras en el actual Paseo de la Estación. Se han hallado asimismo monedas de esa época y una lápida romana que se exhibe en el Ayuntamiento, proveniente del Puente Romano de Zuqueca, en Granátula,

De tiempos visigodos no quedan vestigios salvo algunas columnillas decoradas con rombos tallados a bisel, desperdigadas por la población. De época árabe viene el propio nombre de la población, con la característica arcilla rojiza del lugar de color Almagro. Durante el siglo XIII Almagro quedó oscurecida por la cercana Oreto u Oretum (Granátula de Calatrava) y por Calatrava la Vieja, pero al ser elegida por los maestres de la Orden de Calatrava en dicho siglo como lugar de residencia y centro gubernativo de sus posesiones pasará a primer término.
Gradas y patio de butacas del corral de Comedias de Almagro.

La tradición asegura que el maestre don Gonzalo Yáñez concedió fuero a la villa en 1213, confirmado por Fernando III en 1222. En 1273 Alfonso X el Sabio convocó Cortes en Almagro y en 1285 se efectuó la escritura de Conveniencia entre el maestre Ruy Pérez Ponce y los almagreños sobre los hornos, el zocodover, los portazgos. En el siglo XIV la villa ya tenía una muralla y una parroquia, San Bartolomé el Viejo, edificios públicos como las carnicerías, el aholí o pósito, la cárcel, casas del Concejo y un castillo absorbido por las Casas Maestrales.

El avance de la Reconquista hizo que se reunieran aquí las tropas camino de la frontera y Pedro I el Cruel mandará apresar al maestre Juan Núñez de Prado en 1355 en los palacios Maestrales.

El comercio arraigó en la villa con la concesión de dos ferias por Enrique II en 1374. Además, verá reunirse los Capítulos Generales de la Orden de Calatrava, tanto en la capilla de San Benito de los Palacios Maestrales, como la Iglesia de Santa María de los Llanos (Antigua Patrona de la Ciudad), ambas desaparecidas. En el siglo XV la incorporación del maestrazgo a la Corona en 1487 no variará la situación. Ahora es el Gobernador quien habita los Palacios Maestrales. En 1493, Cisneros dirigió la fundación del monasterio de las franciscanas de Santa María de los Llanos, que se anexionará la iglesia del mismo nombre, también desaparecida.

Los problemas financieros del emperador Carlos V hicieron a los banqueros alemanes Fugger beneficiarios de las rentas de las minas de Almadén y los vincularon a Almagro, trayendo consigo a sus administradores Wessel, Xedler, entre otros, cuyas casas solariegas se conservan aún.

En los siglos XVI y XVII la población prosperó. La villa creció y se embelleció, salió de las murallas. Se crearon los arrabales de San Pedro, Santiago, San Ildefonso, San Juan, San Sebastián y San Lázaro. El clavero Fernando Fernández de Córdova fundó el monasterio y la universidad menor de Nuestra Señora del Rosario y el comendador mayor don Gutierre de Padilla el Hospital de la Misericordia y el Monasterio de la Asunción de Calatrava. Se construyeron la iglesia parroquial de Madre de Dios, el convento de la Encarnación, las oficinas de los Fugger y multitud de casas particulares. Se reformaron la iglesia de San Blas, la Plaza, el Ayuntamiento, etc. La crisis de los últimos años del siglo XVI y comienzos del XVII no frenó la boga constructora en Almagro. Los franciscanos levantaron el Convento de Santa Catalina. Se instalaron los agustinos, los jesuitas, los hermano de San Juan de Dios. Los ascendientes del Conde de Valdeparaíso construyeron su palacio.

Durante el siglo XVIII Almagro vivió un esplendor pasajero, merced al apoyo de la ciudad al candidato Borbón, Felipe V, y el oficio de Juan Francisco Gaona y Portocarrero, Conde de Valdeparaíso, ministro de Hacienda del Rey. Se nombró a la villa capital de la provincia de La Mancha durante algo más de un decenio (1750-1761). Fracasado el intento de reactivación administrativa, el Conde promovió la actividad económica mediante la industria textil. Luego de algún sonado fracaso, corrió mejor suerte la organización de la industria de blondas y encajes, que con el tiempo dotaría a Almagro de una de sus principales señas de identidad.

Las desamortizaciones emprendidas por los gobiernos de Carlos III provocaron el desmantelamiento de los edificios religiosos más importantes, lo cual perjudicó considerablemente la conservación del patrimonio arquitectónico de la villa; la decadente universidad menor desapareció con el primer cuarto del siglo XIX y en ese siglo los calatravos, cansados de la aspereza del sacro convento del Castillo de Calatrava la Nueva, situado en un frío, alto y aislado nido de águilas, dejan la fortaleza y trasladan el Sacro Convento a Almagro. La comodidad resultó efímera.

La Invasión francesa vio instalarse en Almagro una activa logia masónica bonapartista.

El pueblo padeció las guerras carlistas y algunos de los bienes de la Iglesia y el municipio fueron afectados por las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz. La ciudad experimentó una creciente decadencia, motivada en parte por la competencia de la capital Ciudad Real. En 1845 se construye una nueva Plaza de Toros con los materiales de la torre de la antigua parroquia de San Bartolomé, demolida ese año, y donde el torero Cagancho dio su famosa "espantada" en 1927(de ahí el taurino dicho "quedar peor que Cagancho en Almagro" ), y que fue incendiada en 1932 al negarse los toreros a torear la tarde del 25 de agosto, lo que causó la cólera del público, que la incendió de forma que se perdieron así los primitivos palcos, realizados en madera, con pies derechos y zapatas; Se introdujo asimismo el telégrafo (1858), el ferrocarril (1860) y la luz eléctrica (1897) y se creó un cuartel provincial de caballería (1863), un casino y un coliseo o teatro (1864). En 1886 se derriban las murallas aunque las puertas de la ciudad permanecerían en pie hasta los años 30 del siglo XX.

Durante los años cincuenta del siglo veinte se descubre y restaura el Corral de Comedias y se reforma el Ayuntamiento y el conjunto de la Plaza Mayor. En 1972 se declara a Almagro Conjunto Histórico-Artístico. Se restauran y rehabilitan hermosos edificios, no sólo iglesias o palacios, sino también modestas viviendas, ermitas y nace el Museo del Teatro, en un principio escondido en lo que fueron huertos y bodegas de las Casas Maestrales y ahora en un edificio diseñado a propósito para él. Almagro se convierte en referente teatral y cultural de la región: Festival Internacional de Teatro Clásico, actividades culturales diversas, turísticas, etc. Actualmente, Almagro presenta su candidatura a Ciudad Patrimonio de la Humanidad, por su calificación de "Ciudad de la cultura y el teatro".

Existen cultivos de cereal, vid, olivo y algodón; también hay ganadería. Existen canteras de basalto y minas de manganeso y yeso. Es tradicional la industria del encaje de blondas (los famosos encajes de bolillos); también la hay de la madera y de la construcción, no obstante la mayoría de la actividad se concentra en la hostelería y el turismo , de cara al Festival Internacional de Teatro Clásico que se celebra anualmente desde 1978.

Almagro es famoso por sus berenjenas, aliñadas con una fórmula tradicional (Berenjena de Almagro) y que poseen denominación de origen.

Arquitectura Civil:
Porticada de la Plaza Mayor.
Panoramica de la Plaza Mayor de Almagro
Fachada del Palacio de los Condes de Valdeparaíso.

Plaza Mayor.

Artículo principal: Plaza Mayor de Almagro.

Es famosa su Plaza Mayor en su origen plaza de armas y posteriormente centro de una feria de comercio, de planta rectangular irregular y dos pisos, inspirada en las flamencas, y su famoso Corral de Comedias del siglo XVII, el único que se conserva íntegro de esa época.

Casas solariegas.

Al pasear por la ciudad pueden apreciarse numerosos y bien conservados portales de casas solariegas hidalgas; así, por ejemplo, en la plaza mayor, la Casa del Mayorazgo de los Molina y la de los Rosales; en la calle de las Nieves, las portadas de la Casa de los Wessel (apoderados de los Fugger) y de la Casa de los Xedler (desde cuya ubicación original, en la calle Franciscas, se trasladó hasta aquí en la posguerra), ambas del siglo XVI; al final de esta calle, la Casa del Prior y la Casa del Capellán de las Bernardas. La Casa solariega de los Oviedo está situada al final de la calle Ramón y Cajal.

Palacios.

Existen varios palacios que dan cuenta de la importancia y realce que llegó a tener Almagro, son los siguientes.

Palacio de los Marqueses de Torremejía. Está situado en la Plaza de Santo Domingo, hoy es la escuela hogar de las Madres Dominicas,
Palacio de los Condes de Valdeparaíso. Es del siglo XVIII, actual centro cultural y residencial, propiedad de la Excma. Diputación Provincial de Ciudad Real. Este palacio perteneció a don Juan Francisco Gaona y Portocarrero, primer conde de Valdeparaíso desde el año 1705, título concedido por su matrimonio con doña María Arias de Porres Rozas y Treviño, marquesa de Añavete, de manos de Felipe V. El palacio ya existía anteriormente pero fue remodelado a finales del siglo XVII como aparece en su portada AÑO DE 1699. El edificio continuó restaurándose en el siglo XVIII a cargo de don Francisco Gaona y Portocarrero, conde de Valdeparaíso y Ministro de Hacienda de Fernando VI, adquiriendo el lujo y la suntuosidad propia de su dignatario.
Palacio de los Medrano. Situado en la calle San Agustín, es del siglo XVI.
Palacio de los Fúcares. Es en realidad un antiguo almacén construido en el siglo XVI por los Fúcares o Fugger para administrar y almacenar el mercurio procedente de las minas de Almadén y el grano procedente de las rentas de los Maestrazgos. La fachada es de ladrillo tapial y mampostería y el edificio se organiza en torno a un patio cuadrado central de estilo renacentista y dos galerías con arcos de ladrillo sostenidas por columnas de caliza, alrededor de las cuales se ubican las distintas dependencias. La primera planta está formada por arcos de medio punto sostenidos por columnas, siendo la superior de arcos carpaneles de tres puntos. En uno de los extremos del patio se ubica un pozo. Destaca el zaguán y la escalera, de tipo conventual, con su decoración en yeserías, a base de sarta de ovas y flechas (típicamente renacentista) y olas marinas, influidas por el Palacio del Marqués de Santa Cruz en el cercano Viso del Marqués. El patio, en origen, estuvo estucado como el zaguán de entrada y la escalera, pero al adquirirlo el Ayuntamiento, prefirió dejar el ladrillo visto. Tras la marcha de los Fúcares, a finales del siglo XVIII, tuvo distintos usos, siendo adquirido por el Ayuntamiento hacia 1984 procediendo a su restauración. En la actualidad es sede de la Universidad Popular de Almagro y uno de los espacios escénicos del Festival Internacional de Teatro Clásico.

Corral de comedias.

Artículo principal: Corral de comedias de Almagro.
Corral de comedias de Almagro, el único que se conserva en España tal como era en el siglo XVII.
Teatro Municipal.
Teatro Hospital de San Juan.

El Corral de comedias se sitúa en la Plaza Mayor nº 18. Declarado Monumento Nacional el 4 de marzo de 1955, mantiene la estructura original de los teatros del s. XVII y es el único completo de esa época, acaso porque se le dio uso además como mesón. Se trata de un patio de unos 300 m² rodeado de 54 pies rectos de madera de color almagre (rojo óxido) que, a su vez, se apoyan en basas de piedra para proteger a éstos de la humedad. Posee dos pisos con aposentos y ganchos para el telón que había de defender del sol y las velas o candiles de aceite. En el patio hay un pozo situado a la entrada donde debía estar la alojería para surtir de refresco a los espectadores. En la actualidad, el Corral de Comedias sigue utilizándose para la representación de obras en el Festival Internacional de Teatro Clásico. Cuenta con un aforo de unas trescientas personas.

Otros edificios relacionados con el Festival Internacional de Teatro Clásico.

El Festival Internacional de Teatro Clásico anual que se celebra desde 1978 ha obligado a habilitar en la ciudad numerosos espacios dramáticos alternativos a su famoso Corral de Comedias entre los que destacan los siguientes.

El Teatro Municipal. Coliseo construido en 1863 según proyecto del arquitecto Cirilo Vara y Soria, que trató de resumir en su fisonomía y ornamentación los valores de la burguesía decimonónica, es de estilo neoclásico, comprende el cuerpo principal con dos alturas, que da paso al patio de butacas de planta elíptica por razones de acústica y tres alturas (platea, palco y gallinero) y al escenario, tras el que se situan los camerinos y que se abre mediante una embocadura decorada con pilastras de madera y un gran arco carpanel con pinturas. Las pinturas del techo son actuales, en sustitución de las que se perdieron en la restauración de 1988. Tiene capacidad para 530 personas. La fachada, aunque está muy transformada es de estilo neoclásico, con tres arcos de medio punto flanquea por dos puertas de servicio y dos ventanas y sobre ellos tres balcones flanqueados por dos hornacinas y dos ventanas, está pintada en rojo y blanco.
El Hospital de San Juan de Dios. Es un moderno espacio escénico recientemente construido y al aire libre donde pueden representarse las obras con más exigencias técnicas, es en éste donde normalmente actúa la Compañía Nacional de Teatro. Es del s. XVII. Conserva la nave de la iglesia y la enfermería. Rehabilitado y convertido para su nueva función teatral. Se trataba de un edificio compuesto por diversas dependencias que albergaban un hospital y un convento, con un importante desarrollo durante los siglos XVII y XVIII. Con la desamortización desapareció el conjunto conventual y el Hospital fue transformado, convirtiéndose en bodegas de vinos. El Hospital de San Juan de Dios estaba formado linealmente siguiendo la fachada, por una gran sala en donde se concatenan hospital e iglesia, con la finalidad de que los enfermos pudieran participar de los oficios religiosos desde sus camas. El exterior es una gran fachada de ladrillo y tapial en la que se abre una sencilla puerta adintelada y existe una correspondencia entre las ventanas del cuerpo inferior y las pequeñas del superior. La fachada del presbiterio de la iglesia que da al pradillo de San Blas presenta unas características similares a las de las iglesias carmelitas. En el interior lo más destacable es la iglesia formada por dos tramos más presbiterio cuadrado que está cubierta por bóveda de cañón con arcos fajones y lunetos. La capilla mayor con bóveda de arista, poseía retablo mayor y dos colaterales decorados con pinturas murales populares. El Hospital tenía una nave diáfana cubierta por bóveda donde se situaban las camas, lugares para los frailes y otras dependencias.

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Cámara DMC-TZ7
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Diafragma 5
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Distancia focal 9.7 mm
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