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Foguerons de Sant Sebastia.

Las huestes de Jaime I trajeron consigo las devociones heredadas de sus antiguos y entre las principales se encontraba la de nuestro patrón. San Sebastián, ya en el medioevo, tenía fama de interceder contra las epidemias, y al estar el incipiente reino de Mallorca a merced de todo tipo de contactos con el norte de África y con el Mediterráneo oriental, vías importantes del contagio de la peste, la devoción a san Sebastián entre los palmesanos se dilató. Con ello aumentaron la solemnidad de las ceremonias y festividades con que se le honraba. Este hecho explica que, desde los orígenes de nuestra basílica catedral, san Sebastián estuviese presente en algunas de sus capillas.
Ya en 1451, los Jurados de la Ciudad y Reino de Mallorca, suplicaban al cabildo, que la fiesta de san Sebastián fuese solemne y que en ella se tocase la campana mayor, conocida como n´Aloy, súplica que fue concedida. En 1518, otra vez los jurados del Reino demandaron y consiguieron la concesión de capilla propia, la segunda después del portal mayor, de la cual obtuvieron el patronato. Entre los años 1522 y 1523 apareció en el reino insular la tan temida peste, la cual produjo tal mortandad que se creyó despoblarse toda Mallorca. Todo cambió cuando durante el mes de agosto cesó el estrago. Muy pronto se supo que el milagro había sido obrado gracias a la llegada a la isla de una reliquia de san Sebastián, concretamente el hueso de uno de sus brazos. Había llegado a Mallorca con el arcediano de la iglesia de San Juan de Colachi, templo de los caballeros de Rodas, Manuel Suriavisqui. Cuenta una leyenda palmesana que cuando el arcediano y los otros monjes que le acompañaban quisieron salir del puerto de Palma para proseguir su camino, un fuerte temporal se lo impidió. Cada vez que se intentaba zarpar el temporal resurgía con fuerza. Parecía como si la reliquia de san Sebastián no quisiese salir de la isla. Los religiosos de Rodas, después de fallidos intentos de abandonar Mallorca, decidieron dejar la reliquia en Palma. A la mañana siguiente, zarparon los religiosos con el mar en calma absoluta.
En memoria de tal suceso, al cese de la peste, los capitulares y jurados instituyeron y ordenaron una general cofradía del glorioso mártir para todo el Reino con asiento en la nueva capilla, cuyos patronos eran los jurados. Éstos, en 1634, presentaban al cabildo la nominación, hecha por el Gran y General Consejo y aprobada por Breve Pontificio, de patrona del reino mallorquín a favor de la Inmaculada Concepción, y de patrón de la ciudad, por el Consejo de la misma, a favor de san Sebastián.
Bartomeu Bestard, Diario de Mallorca

Comentarios 10

  • Jordi Garau 12/02/2012 12:14

    Muy bien vista, excelente.
    saludos
  • N i e d e r b a y e r 02/02/2012 16:22

    Hallo Dolores!
    Sehr eindrucksvoll!
    Gefällt mir.
    LG KH
  • Claudio Micheli 22/01/2012 18:20

    Interessante e bellissima!
    Ciao
  • Carmeta 22/01/2012 12:59

    No te pierdes una ¿eh?, jajaja.
  • María de la Rosa 21/01/2012 20:33

    buena toma impresionante

    Un abrazo
  • José Ramón Miguel 21/01/2012 19:20

    Bien etéreas esas llamas.
    Un abrazo. Ramón
  • Martin M. 21/01/2012 18:41

    fantastic
    nice fire figures

    LG Martin
  • Uli Brennemann 21/01/2012 18:36

    és clar, estaveu de Festes............
    Molt bona foto.
    Has gaudit de les Festes?
    Bon cap de setmana, Uli
  • Decopixel 21/01/2012 18:34

    Pensaba que venias del Tibet :-))) menos mal ...........muy bien la aportaciones de documentación....trabajo completo
    Abraçada
  • Ladislaus Hoffner 21/01/2012 18:31

    Interessante Aufnahme.

    Viele Grüße
    Ladislaus Hoffner