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Especial / Fotógrafos del mes / 2021

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Cuéntanos un poco más acerca de ti.
Nací en Buenos Aires, Argentina.
Soy técnica en informática con diplomatura en Microsoft. No obstante, luego de varios años, decidí dedicarme plenamente a la fotografía, profesión que desarrollo en la actualidad.
Mis gustos musicales se ampliaron considerablemente a través del tiempo, comenzando por el rock, hasta llegar a la sinfónica tanto clásica como moderna.
Desde muy pequeña colecciono Monedas de todo el mundo.

¿Es tu formación fotográfica académica o autodidacta?
Mi formación fotográfica es académica. Me formé en el Instituto Municipal de Arte Fotográfico y Técnicas Audiovisuales (IMDAFTA) de Buenos Aires. Posteriormente, realicé algunas especializaciones sobre desnudo artístico, manejo de luz en estudio y fotografía de producto.
También formé parte de instituciones denominadas “Foto-clubes”, pero los considero demasiado rígidos para mi espíritu.
Tuve participación en exposiciones colectivas fotográficas.
Fui colaboradora de la revista digital española “Buena Foto”.
En el año 2014 decidí crear la revista de arte digital Atrapados por la Imagen, la cual lleva siete años online de participación colectiva.
También es de señalar que participé en el proyecto NUM (#NIUNAMENOS). Gracias al esfuerzo de muchos artistas, el proyecto publicó un libro del que he formado parte con imágenes de mi autoría. Tres de esas fotos, participaron también en la “Bienal del Sur” en la ciudad de Rosario, Argentina.

Cuéntanos un poco sobre tus inicios en la fotografía.
Mi primer contacto con la fotografía fue algo accidentado: un poderoso flash de lámpara detonó cuando quisieron retratarme al año de edad. Cuentan que mi llanto se escuchó por varias cuadras, y que, a partir de entonces, lloraba cada vez que veía un fotógrafo. Algo que algunas veces me sigue pasando en la actualidad.
Pero amén de la humorada, el punto es que creo que una de las mejores maneras de superar un trauma es enfrentarlo, abordarlo sin más. Y eso me pasó con la fotografía. A través del tiempo, dejé de lado mis miedos y me fui convirtiendo, casi sin darme cuenta, en la fotógrafa de la familia. En un primer momento, con gran impericia, con cierta torpeza esperable, hasta que fui involucrándome cada vez más en el oficio y comprendí que el asunto distaba bastante de tan solo hacer un ¡Click!

¿Recuerdas la primera fotografía de la que te sentiste orgullosa?
Sin dudarlo, diría que fue cuando logré capturar la luz de una manera diferente a lo que comúnmente vemos. Un mundo de humos, volúmenes y texturas se abrieron ante mis ojos. Sentí orgullo porque entonces comprendí que la fotografía era mágica.

¿Cómo definirías tu estilo de fotografía?
Si bien disfruto de cada toma que hago, ya sea paisajista, retrato, urbana, abstractos, etc, mi corazón salta de alegría cuando me sumerjo en el mundo periodístico o documental. ¡Soy una especie de escritora de imágenes!

La eterna pregunta, ¿el fotógrafo nace o se hace?
Considero que todos tenemos aptitudes artísticas. Por supuesto que en algunos más desarrolladas que en otros. Pero están ahí, latentes. A veces, solo basta con darle unos empujoncitos para sacarlas a la luz y que se produzca el “milagro”.

¿Qué maestros clásicos de la fotografía son los que más admiras?
Estudié con gran interés a Irving Penn, Diane Arbus, Henri Cartier-Bresson y “El momento decisivo”. A decir verdad, la lista es infinita. Pero siento gran admiración por el trabajo de Adriana Lestido. Su obra sobre mujeres presas es apasionante, fuerte, emotiva, denunciante… Me siento muy identificada con su forma de mirar y pensar el relato fotográfico, salvando las distancias, ¡claro está!

¿Recuerdas tu primera cámara?
Mi primera experiencia con una cámara fue con la clásica Kodak Instamatic. Era de mi padre y debía rogar bastante para que me la dejara usar. Recién, muchos años más tarde, logré tener una cámara Réflex propia. Gracias a ella, pude descubrir un campo visual maravilloso.

¿No se enfadan las personas a las que retratas por la calle?
Esta es una pregunta bastante compleja… Sí, en mis comienzos de fotografía callejera, las personas se enfadaban mucho. Entonces, decidí cambiar de técnica. Comencé a dialogar con la gente y me di cuenta que obtenía resultados increíbles. Trato de generar un clima distendido, procuro sonreír mucho antes de realizar el clic, y eso es muy contagioso. Nunca olvido agradecer, por ejemplo.

Cuéntanos alguna anécdota de esas que todos los fotógrafos recordamos con una sonrisa en los labios cuando se la contamos a compañeros de profesión.
Dada a mi contextura física, me resulta muy sencillo escabullirme y entrar en lugares insólitos, pero también soy algo miedosa. Un día me aventuré a subir una colina extremadamente alta persiguiendo un pájaro y luego me di cuenta que no podía bajar, así que me asusté y comencé a gritar. No olvido más a mi amigo Enrique muerto de risa viniendo en mi auxilio, mientras mi otro amigo, Ricky fotografiaba la escena dantesca con “risitas totalmente audibles”. No solo me salvaron, sino que cada vez que lo recordamos, volvemos a reír como entonces.

¿Hay alguna fotografía que te hubiese gustado hacer pero no hayas podido?
Sí, muchísimas. Tal como expresé anteriormente, mi fascinación por la fotografía periodística me obliga a estar atenta continuamente. Pero no siempre la cámara te acompaña. A veces, por falta de batería, tarjeta llena o simplemente porque olvide cambiar el ISO, me pierdo la foto que quería realizar y… “¡ya no hay vuelta atrás!”, como decimos en Argentina.

¿Planeas tus fotografías o surgen espontáneamente?
No suelo planificar mis fotografías. Cuando llego a un sitio realizo un paneo visual general, y luego voy centrándome en aquello que más me gusta o me llama la atención.
Me remito a la famosa frase: “menos es más”.

¿Cuáles son las características que según tú debe tener una buena foto?
Bueno, una vez que aprendimos las reglas compositivas y sabemos porqué las aplicamos, podemos aventurarnos a romperlas y centrarnos completamente en la escena, con el objetivo de lograr transmitir sentimientos. Según mi criterio, una imagen puede ser técnicamente perfecta. Pero, si falta sentimiento, seguramente, pasara desapercibida…

A lo largo de toda tu carrera fotográfica, ¿hay algo que te haya marcado o que haya supuesto un antes y un después en tu modo de hacer fotografía?
Sin dudas, el descubrimiento del surrealismo fue de gran influencia en una etapa de mi vida fotográfica. Al punto de llevarme a realizar montajes y jugar con las imágenes, con ayuda de diferentes programas editores, tales como Photoshop, por ejemplo. Me sentía toda una Dalí sobre el lienzo. No obstante, más allá de mi fascinación inicial, sentía que ese estilo de imagen no me representaba del todo.
Mi verdadera pasión siempre fueron las calles, la gente, sus historias; los acontecimientos sociales. Desde ese lugar, es donde mejor me sitúo para contar y transmitir todo aquello que veo y siento. Y aunque, sinceramente, no sé si en algún punto logro o no mi cometido, ¡nunca dejo de ser insistente!

Además de la cámara, qué tipos de accesorios sueles utilizar frecuentemente a la hora de fotografiar?
Hay un solo elemento que nunca tengo en cuenta a la hora de preparar mi equipo: ¡el trípode! Siento que me limita. Soy muy inquieta para esperar que la vida pase por mis ojos, ¡salgo a buscarla! Pero, salvo por ese aspecto, siempre tengo un objetivo 18-55 y otro 70-300. También llevo casi siempre un flash dedicado si la situación lo amerita.

¿Cuál de las fotos que has hecho y presentado en fotocommunity es la que ha tenido más acogida por parte de los usuarios?
¡Qué difícil es hablar de nuestro propio trabajo! Intentaré hacerlo lo mejor posible… Creo que, “La playa”, la fotografía que fue tomada en Río de Janeiro.
Considero que lo más llamativo de esa foto, es que pude lograr un contraluz con detalles, aprovechando la ventaja de que el clima de Río ayuda muchísimo en ese aspecto.
Por otro lado, la composición es buena estéticamente y a su vez, contiene relato visual.

¿Qué cosas has aprendido sobre el arte de encuadrar o componer? ¿Podrías revelarnos algún secretillo?
Con respecto a la composición, me ayudó muchísimo conocer artistas plásticos como Edgar Degas. Teniendo en cuenta que la fotografía se basa en las reglas compositivas del arte plástico, Degas se caracteriza por romper con la monotonía clásica, incursionando en encuadres nuevos totalmente maravillosos y audaces.

¿Cuál crees que es el lente que todo fotógrafo debería tener?
Dependiendo del tipo de fotografía que realicemos, un objetivo que todos deberíamos poseer, es un 18 – 300. Se le llama comúnmente “Todo Terreno” dado que este objetivo cubre desde una toma panorámica y posee un Tele Zoom aceptable. Es muy recomendable. Esto implica menos peso en nuestro bolso y la comodidad de no tener que cambiar de objetivo en circunstancias muchas veces inapropiadas para nuestro equipo.

¿Cuándo entraste a fotocommunity y cómo así llegaste a nuestra comunidad?
Conocí a Fotocommunity en enero del 2019, gracias a las redes sociales. Entré al sitio e inmediatamente me incorporé. Me encantó el estilo y su temática, ¡nos permite expresar nuestro arte en libertad! Realmente, agradezco este espacio de arte y compañerismo.

¿Cuál es el consejo que más te ha ayudado como fotógrafa?
La paciencia, disfrutar lo que hago, olvidarme de la mirada de los otros; tres conceptos que me enseño mi amigo Salomón, al que recuerdo con mucho cariño.
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